Yo no pillé el hierro para sufrir y menos aún para pasarlo mal en condiciones meteorológicas adversas, no tengo necesidad. Lo hice para disfrutar de él cuando el tiempo sea propicio para ello y me apetezca hacerlo. Para moverme en el día a día tengo la lata, la cual también me gusta conducir porque llevo entre vehículos desde niño.
No soy motero, ni rockero. De hecho no me gusta que me encasillen.
Mi manera de vestir no es un disfraz y el hierro no es un complemento del mismo. Es una forma de entender y tomarme la vida. Así como la suma de todo por lo que he pasado durante la misma, reflejado afuera en natural espejo, sin necesidad de ocultarlo y sin complejos. Yo soy yo y no hay otro igual.
¡Ah!, me olvidaba, los que generalizan son todos iguales.