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En los últimos 20-25 años se ha producido un cambio muy claro en la edad media de los usuarios de muchas aficiones que antes eran generalistas y hoy se han desplazado hacia un perfil más adulto. Harley-Davidson es el ejemplo más visible, pero no es un caso aislado: forma parte de un patrón mucho más amplio.
El caso Harley es bastante paradigmático. En los años 90 la edad media del comprador rondaba los 35-40 años. A partir de 2010 sube claramente y hoy se mueve en torno a los 50-52. La Harley ha pasado de ser un símbolo juvenil de rebeldía a convertirse en una recompensa tardía: te la compras cuando ya tienes estabilidad económica, tiempo libre y la sensación de “ahora me toca a mí”.
Algo muy parecido ha ocurrido con la fotografía. A principios de los 2000 la cámara réflex era aspiracional para mucha gente joven creativa, estudiantes, viajeros, etc. Hoy la fotografía “seria” está dominada por un perfil de 35-60 años. Las ventas de cámaras han caído en picado desde 2010 y quienes siguen comprando equipos dedicados suelen ser adultos con dinero, tiempo y nostalgia por el objeto físico. Los jóvenes hacen fotos, sí, pero con el móvil y las apps, no con una cámara colgada al cuello.
En el mundo del automóvil pasa exactamente lo mismo si hablamos de cultura del coche, no solo de conducir. En los 90 y 2000 el coche era identidad juvenil: tuning, revistas, quedadas, el primer coche como símbolo de independencia. Hoy para la mayoría de jóvenes el coche es una herramienta cara y poco atractiva. La afición real por el automóvil se ha desplazado a gente de 40-65 años. Un dato bastante claro es que la edad media del comprador de coche nuevo en Europa ha pasado de rondar los 38-40 años a situarse cerca de los 52. El coche, igual que la Harley, deja de ser aspiración juvenil y pasa a ser bien adulto.
Con el senderismo y el outdoor ocurre algo parecido, aunque de otra manera. Caminar siempre ha caminado todo el mundo, pero el perfil del senderismo organizado, de rutas largas, clubes de montaña y federaciones se ha envejecido mucho. Hoy la mayoría de federados y participantes habituales están en torno a los 45-70 años. En los 90 la edad media era claramente menor. El boom actual viene de la jubilación activa, el tiempo libre y la preocupación por la salud, no de una moda juvenil.
El ciclismo de carretera es otro espejo perfecto. Antes tenía una base mucho más joven. Hoy el perfil dominante en marchas cicloturistas y grupos organizados está entre los 40 y los 60. Las bicicletas de varios miles de euros las compran casi siempre adultos con poder adquisitivo. En dos décadas la edad media de los participantes ha subido fácilmente entre 10 y 15 años. De nuevo el mismo patrón: de deporte juvenil a hobby premium adulto.
Incluso en la música en directo se ve lo mismo. Los grandes conciertos de rock, metal y clásicos que en los 90 llenaban con público de 20-35 hoy tienen una edad media de 45-55. No porque no existan jóvenes, sino porque el grueso de entradas las compra la generación que creció con esa música y ahora tiene dinero para pagar entradas, viajes y merchandising.
Si juntas todos estos ejemplos, el patrón es muy claro. Son actividades físicas, presenciales, que requieren dinero, tiempo y cierto compromiso: motos grandes, coches pasionales, fotografía tradicional, ciclismo, senderismo organizado, conciertos clásicos. Todas han pasado de ser puerta de entrada a la identidad juvenil a convertirse en recompensas de etapa adulta.
En paralelo ocurre lo contrario con lo digital. Redes sociales, streaming, gaming competitivo, creación de contenido o micromovilidad ligera han bajado su edad media porque son baratos, inmediatos y encajan con la cultura actual de lo rápido y lo flexible. TikTok rejuvenece mientras Facebook envejece. Lo físico premium envejece mientras lo digital se rejuvenece.
Por eso Harley no está “fallando” a los jóvenes: simplemente ha cambiado de lugar en el ciclo vital. Antes era aspiración juvenil. Hoy es logro adulto. Y lo mismo les ha pasado, con distintos matices, a la fotografía, al automóvil pasional, al ciclismo, al senderismo organizado y a buena parte del ocio físico tradicional. No están muriendo: se están desplazando en edad.