Rodar con mi Sportster me encanta. Peeeeeero... cuando la dejo y cojo una Dyna... ay, amigo. La cosa no tiene nada que ver. Ni por comodidad, ni por frenos, ni por motor... Son dos mundos distintos. Con la Dyna puedo más rápido y, a la vez, más descansado. Con la Sportster tengo la sensación de...